Enseñar en tiempos de Covid-19

A los que estudiamos la docencia universitaria, la palabra «enseñar» con la que titulé esta reflexión nos resulta antediluviana, la «enseñanza» está démodé, suele requerir agregarle inmediata e inmisericordemente el «aprender» o «aprendizaje», como si se redimiera por la comunión con el aprendizaje.

Esto es parcialmente cierto. La enseñanza en sí misma no es un desafío (puede usted enseñarle Derecho a un perro, aunque el perro no vaya a entender -ni aprender- lo que usted le diga), por lo que la enseñanza que vale es la que es capaz de definirse para el aprendizaje. El foco de la enseñanza debe ser el aprendizaje de los destinatarios de nuestros esfuerzos.

Muchas veces esa convicción, que es completamente cierta, es mal entendida, menguando y hasta menospreciando el trabajo del docente, como el vendedor de unas grandes tiendas donde el cliente (que ya no alumno, suena feo) siempre tiene la razón.

Si el estrés y la ansiedad de los estudiantes son altos a propósito de clases que se virtualizaron intempestivamente y que los pillaron con lo puesto, el estrés y la ansiedad de los docentes no son más bajos. Especialmente porque, en general, los profesores no se habían enfrentado antes a estos desafíos ni contaban con las herramientas como para abordarlo del modo más cómodo. En suma, no teníamos la experiencia ni la técnica para enseñar en tiempos de Covid-19.

Desde luego, las unidades de apoyo a la docencia tuvieron que redoblar sus esfuerzos para generar materiales, charlas y capacitaciones para docentes ansiosos y que buscaban por todos lados guías y consejos para enfrentar a una cámara de su computador, estudiantes a los que ya no podía mirar para retroalimentarse, que no podía controlar si es que le prestaban atención o que no podían relacionarse entre sí o con el docente como si fuera una conversación natural.

¡A quién no le ha tocado que mientras está dictando una clase es interrumpido por el llanto de su hijo, la música de algún vecino o los llamados de la mascota que requiere atención!

En la siguiente entrada de este blog propondré tres reflexiones, a modo de inspiración propia y aprendizajes del proceso que pueden ser de interés para ti, docente o para ti, estudiante. Un spoiler: lo esencial es no deshumanizarnos en tiempos donde, para el otro, somos una pantalla con un audio que a veces se interrumpe.